Apoyo y orientación

La historia de maternidad familiar de Arthurs


Durante una de las tormentas más importantes que azotaron el valle de Skagit en los últimos años, Jayme y Joe Arthurs hicieron frente a la nieve con emoción, ilusión e incertidumbre. Estaban esperando su primer hijo —que se había pasado de término por casi dos semanas. A las 2 a. m. de una mañana de febrero, Jayme comenzó con el proceso de trabajo de parto.


"La primera vez una no sabe lo que está haciendo", dice Jayme. "Llamé al Centro de maternidad familiar y les pregunté qué frecuencia tenían que tener las contracciones y cuánto tiempo debía transcurrir antes de ir al hospital. La enfermera fue muy amable y me dijo que fuera cuando estuviese lista, que ellos estarían allí".

El equipo de cuidados de Jayme se preparó para su llegada en el momento que llamó. Aunque vive en Burlington, Jayme trabajaba en Arlington, así que optó por la conveniencia de tener citas con las parteras y el Centro de maternidad familiar de Cascade Valley Hospital, que es parte del sistema de Skagit Regional Health.

Jayme despertó a su esposo a las 5 de la mañana.

Una madre mirando a su bebé"Momento de darse una ducha", dijo. "Nos vamos al hospital". 

Joe subió todo al auto y condujo de manera rápida y cuidadosa entre la nieve que caía.

"Era esa línea entre conducir realmente rápido y conducir sumamente despacio", dice Jayme. "No quería que tuviera el bebé en su camioneta".  

Jayme llegó y se encontró con una sala y medicamentos para el dolor listos. Su partera llegó una hora después.

"El personal de enfermería nos recibió con los brazos abiertos", dijo Jayme sobre el equipo de Cascade Valley Hospital. "Recibimos un trato de cinco estrellas desde el momento en que ingresamos".

En uno de los momentos más vulnerables de su vida, Jayme buscaba seguridad y apoyo. Como residentes nuevos sin parientes en la región, Jayme y Joe enfrentaban esta nueva etapa de sus vidas solos.

"Nunca me sentí tan expuesta en mi vida. Para el personal de enfermería era un martes... y un miércoles normales", dice Jayme. "Sabían exactamente qué hacer, lo han visto todo. Había calma, seguridad, no dudaban con nada".

Hacía 12 horas que Jayme estaba en trabajo de parto cuando por fin rompió bolsa. Pasarían otras 22 horas antes del parto. Durante ese tiempo Jayme, Joe y su equipo de cuidado forjaron un lazo estrecho.

Padres con su bebé"Joe era parte del equipo", dice Jayme. "Hablaban con él tanto como conmigo. Fue parte del proceso. Estuvo a mi lado todo el tiempo. A él también lo ayudaban con lo que necesitaba, y eso fue muy lindo".

El equipo de cuidados de Jayme compartía información e historias, y generó un vínculo estrecho con los futuros padres.

"Aman a los bebés y a las mamás, y yo les importaba", dice Jayme. "Una tiene tantas emociones, y poder crear esa relación durante el trabajo de parto fue genial".

Cuando llegó la hora 32, el equipo de cuidados de Jayme comenzó a prepararse para una cesárea, pero Jayme estaba decidida a que fuera un parto natural.

"Mi plan era ingresar con la mente abierta a cualquier cosa que fuera a pasar", dice. "No hay nada que una pueda controlar, así que mi plan era pedir la epidural y ver qué pasaba desde ahí".

Jayme se comprometió con el proceso y su equipo la apoyó en cada instancia del camino, totalmente preparado para cualquier cambio en el estado de la mamá o del bebé.

"No. Había pasado 32 horas de trabajo de parto, va a nacer por parto normal", recuerda haber dicho Jayme. "Me ayudaron y me alentaron. Eran mis animadores".

BebéDespués de 34 horas de trabajo de parto, con la nieve que seguía cayendo, Jayme y Joe recibieron a Lyla Jay (cuyo segundo nombre es en honor al padre de Jayme) una beba de 7 libras y 13 onzas.

"Es muy grandota", dijo Jayme. "Es adorable".

Una de las parteras era especialista en lactancia  y le dio consejos y trucos para amamantar antes de enviar a la pareja a casa de regreso con la recién nacida.

"La lactancia me resultó más difícil que el embarazo, más difícil que el trabajo de parto y el parto, lo cual es muy raro", dice Jayme. "Una siente que le acaba de pasar un tren por encima después del trabajo de parto y luego tiene que dar todo lo que tiene durante la lactancia. No se puede dormir, comer, ducharse".

Durante su estadía, el equipo de cuidados les dieron a Jayme y Joe una gran cantidad de información y compartieron sus experiencias. Agradecieron saber que no existía una sola forma correcta de hacer esto.

"Aunque sonara atemorizante, para nosotros fue liberador escucharlo porque no teníamos reglas prestablecidas. No sentimos que hubiéramos fallado. Solo pensábamos, 'bueno, ¿y ahora qué?'", dice.

Una madre y su bebé en cuidados neonatalesJayme y Joe se pusieron en contacto con Rosana Go, MD, pediatra de Skagit Regional Health en el Centro de Pediatría de Arlington. La Dra. Go visitó a Lyla varias veces apenas nació y abrió una vía de contacto directa para Jayme y Joe para las dudas que surgieran durante las primeras semanas de Lyla en casa.

"Vamos a seguir yendo a Arlington para todas sus consultas por la Dra. Go", dice Jayme. "Nos acompañó en cada momento. Es la mejor".

Para Jayme, Joe y Lyla Jay, Skagit Regional Health sigue siendo un lugar de apoyo y orientación en cada nueva etapa como familia.