Continuidad del cuidado

La historia de Kathie


Se había producido un accidente. Kathie se encontraba en la sala de espera de atención de urgencias con su hijo, Jonathan. Algo que Kathie no había previsto: guiar a su hijo a través del sistema de atención médica.


Kathie y su esposo, Ken Schroeder, pasaron los últimos 18 años criando a sus dos hijos, Jonathan y Sam, en Arlington, WA.

"Una espera que tomen buenas decisiones y trata de criarlos bien", dijo Kathie. "Verlos crecer y convertirse en personas independientes es divertido".

Los Schroeder son una de las familias que contribuyó al desarrollo del lacrosse en su comunidad. La velocidad y agilidad de Jonathan, además de sus logros académicos, lo estaban ayudando a acercarse a su próxima meta que era jugar lacrosse en la liga universitaria. Se había propuesto ponerse en contacto con entrenadores de todo el país durante el proceso de reclutamiento.

"Uno de mis objetivos este año era realmente pensar en todas las formas en las que debíamos prepararlo para estar solo en la universidad, y eso implica incluso enseñarle a lavar su propia ropa o cambiar el aceite al auto", dijo Kathie. 

Kathy con su familiaUn día, Kathie se encontró en la sala de espera de atención de urgencias junto a Jonathan.

A medida que empezaron a transitar los cuidados de Jonathan, Kathie recuerda que desde el registro inicial, las MA empáticas y amistosas, hasta el primer encuentro del paciente con su PA, el equipo de Skagit Regional Health optimizó el proceso para que Jonathan pudiera recibir el cuidado que necesitaba rápidamente y de manera conveniente.

También destacó que el mejor cuidado es aquel que se funda en el respeto y la comunicación clara.

"Cuando se incluye a la persona en el proceso y en la toma de decisiones, se la está educando. Va a seguir mejor su programa de cuidados y va a querer escuchar y creer lo que los profesionales tienen para decirle", comentó.

Sean, el PA asignado al caso de Jonathan, se presentó con Kathie y se dedicó a coordinar directamente con Jonathan, concentrado en sus necesidades y cuidados, de manera compasiva.

"Jonathan era el centro, se trataba de averiguar qué había pasado y verificar que no hubiera otras lesiones que no hubiéramos notado o considerado", recuerda.

La templanza de Sean fue un alivio para Kathie.

 "No quería ser una mamá osa. No quería tener que buscar energía en otro lado para afirmarme y representar a mis hijos. Estaba en un estado de debilidad emocional", recuerda Kathie.  

Lamentablemente, la realidad de su situación afectaba mucho más que las siguientes semanas de la vida de Jonathan. Supieron que se había fracturado un hueso de la mano, y que el tiempo de recuperación era largo debido a su ubicación.

"Ahí fue cuando todo se desmoronó un poco en términos emocionales", recuerda Kathie. "Tenía planes. Ya era suficientemente difícil lidiar con el hecho de que hubiera tenido este accidente, pero las posibles consecuencias en ese momento fueron lo que más nos golpeó".

Kathie y Jonathan se enfrentaban a una enorme cantidad de incógnitas cuando fueron derivados al especialista en Ortopedia y Medicina del deporte, el Dr. Jimmy Dang.

Kathy con su hijo"Conocía al Dr. Dang. Si íbamos a recurrir a un médico, el Dr. Dang era la mejor alternativa", dice Kathie. "Los niños absorben lo que sienten sus padres, y si los padres están ansiosos, los niños también lo están".

Kathie siguió observando el mismo nivel de cuidados en todo el proceso de recuperación de Jonathan. La clínica de Ortopedia y Medicina del Deporte tiene un equipo de profesionales de alto nivel que presta servicio a la comunidad local.

"Al Dr. Dang le importa. Sea cual sea la lesión física o el malestar, no quiere que tenga un impacto negativo y, si puede, trata de lograr una mejora", destacó Kathie. "Siempre se mostraba muy calmo, paciente y parecía tener todo el tiempo que necesitáramos".

Descubrieron que el apoyo y la atención que recibieron en Atención de Urgencias y en Ortopedia era del mismo nivel. Las citas se coordinaban en función de los horarios escolares de Jonathan y tenían lugar cerca del trabajo de Kathie. No tenían que programar consultas de seguimiento con meses de anticipación y no tenían que esperar mucho al llegar.

"Cada vez que uno interactúa con el sistema de atención médica, debe ocuparse uno mismo de su atención", dijo Kathie. "Cuando vaya a la universidad, si se enferma, yo no voy a estar allí. Va a necesitar entender cómo funciona el sistema de atención médica, qué funciona y qué no, qué preguntas hacer y que siempre necesita hacer oír su voz".

Cuando su paciencia empezaba a decaer, Kathie se comunicó con el Dr. Dang para consultar si una cirugía podría acelerar el proceso. El Dr. Dang la contactó directamente para decirle que no estaba a favor de una intervención quirúrgica.

"Pensé que eso era realmente sensato y prudente, y realmente valoré que me llamara personalmente", recuerda. "Skagit Regional Health es un grupo de cuidadores a quienes su comunidad realmente les importa".

Más allá de las incógnitas con respecto a los cuidados y la recuperación de Jonathan, para los Schroeder también era desconocido el proceso de reclutamiento de atletas universitarios, y no sabían con certeza cómo podía afectar esta lesión las aspiraciones de Jonathan en el ámbito del lacrosse.

"Da temor dejarlos ir a lugares en los que una no tiene control", dijo Kathie.

Jonathan siguió con sus excursiones de reclutamiento usando una férula y siguió con su tratamiento al cuidado del Dr. Dang. Los entrenadores no vieron impedimento en esta dificultad.

Fue admitido para participar del torneo estudiantil de baloncesto de su escuela secundaria y se aseguró una beca para estudiar Administración de Empresas y representar a Baldwin Wallace College, de Berea, Ohio, en el equipo masculino de lacrosse.